jueves, 7 de abril de 2011

El escudo.



Transformado en un mendigo
de la ciencia y el poder,
y cuán mucho has de saber
desvirtúa tu destino.
Que tristeza conocer,
tanto mundo enrarecido.
Yo camino,
me defiendo de este acecho
con las garras del que ha hecho,
sin saber mucho que hacer.
Si seguir,
o parar en la trastienda
si algún mambo me encomienda
dormir tranquilo en el pasillo.
Vos decíme, yo te sigo,
pero te advierto,
tal vez me pierda en el camino.
Me gusta el misterio y desmitifico
a mi forma, gusto y placer,
pues hace rato no veo a quién
haga preguntas, y afloje en delirios.
¡Humillante desafío!
el de dejar de creer tener
toda respuesta en el bolsillo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario